El concepto de instalación está estrechamente asociado al vídeo y en general a los medios eléctricos y electrónicos que han propiciado la multiplicación de las materias del arte: de la luz al movimiento, de lo visual a lo sonoro, de lo polisensorial a lo intelectualmente frondoso… Una asociación figurada en expresiones tales como videoinstalación o videoescultura, instalación multimedia —un término que, aunque ha sido suficientemente fijado y teorizado, ha devenido confuso por efecto de la voraz jerigonza de la informática—, instalación sonora (que lo normal es que concierna también a lo visual) y otras que implican medios como el film, la fotografía (proyectada, retroiluminada, impresa), la holografía, la luz y el láser, las herramientas y soportes informáticos, y otros elementos del bien surtido bazar tecnológico y mediático de nuestro tiempo.